Nombre
E-mail

Inicio > Mensaje Semanal

EL QUE ME VE A MI VE AL PADRE

Leamos el Evangelio de San Lucas cap. 15, 1-7.

De esta lectura quiero recoger dos enseñanzas. La Primera : La inmensa bondad y misericordia de Dios.

En cierta oportunidad Felipe le pide al Señor: "Muéstranos al Padre" . Jesús le dijo: "el que me ve a mi ve al Padre". Absolutamente nadie, ni aún los ateos más recalcitrantes pueden cegarse ante el inmenso amor que Jesús mostró por los enfermos, pobres y necesitados.

A Jesús lo observamos a través de las páginas de los escritos evangélicos, siempre dispuesto a amar y servir, lleno de bondad y misericordia. Lo encontramos: sanando a los enfermos, expulsando demonios a quienes tenían cautivos, dando paz a los amargados, consuelo a los atribulados, salvación a los pecadores. Jesús no vino a condenar sino a sanar, liberar, salvar.

Así como es Jesús, es nuestro Dios Padre. Jesús es la imagen visible de Dios. Esa es la buena noticia que Jesús nos reveló, a través de sus Palabras y de su vida: tenemos a un Padre lleno de Amor, bondad y misericordia.

Cuando se escucha a personas decir: "Dios me ha enviado esta enfermedad, esta tragedia a mi vida." En el fondo estamos manifestando que no hemos tenido encuentro personal con Jesús, en consecuencia no conocemos al Padre.

"Felipe el que me conoce a mi conoce al Padre" . Tú puedes ser ese Felipe hoy. Jesús vino a sanar no a llenar de enfermedades; vino a expulsar demonios, no a dejar que dominen al hombre; vino a salvar vidas no a perderlas. Pensar de manera diferente es ir en contra la revelación hecha por Jesús. Pensar en un Dios castigador, sádico, autoritario es ir contra la enseñanza bíblica. Dios es Amor, Perdón, Salvación.

Si tu crees en un Dios tirano. Es porque te has fabricado un Dios a tu imagen y semejanza. Es el ídolo formado de tus manos, al cual adoras y rindes culto; pero no es el Dios de misericordia, bondad y justicia que Jesús nos enseña con su ejemplo de vida.

La segunda : Jesús nos muestra el valor inestimable que tenemos para Dios.

Para Jesús, no somos la oveja uno, la oveja dos... No somos cosas, objetos, un número frío dentro de las estadísticas de población, que no les importa como te llames, pienses, sientas. ¡No! para Jesús ¡Somos muy importantes!

Quizás nos hemos perdido por no sentirnos estimados, valorados por papá o mamá, por tus seres queridos. Desde pequeño te han hecho sentir que eres un número más, la oveja uno, dos... una carga, en ocasiones un estorbo para la realización profesional y económica de otros. Constantemente, repetidamente te hacían ver lo mal que hacías las cosas y ahora crees que el malo eres tú, y, por eso todo te sale mal. Te creíste inútil, sin valor. La tristeza y la amargura pueblan tu vida y escuchas en tu interior: "eres una inútil"; "bruto; no has salido como tu hermano inteligente"; "eres fea"; "esperaba que nacieras hombre pero fuiste mujer". Quiero que escuches esto:

¡Todo eso es mentira! Repítelo conmigo donde te encuentres, grítalo, pero sobre todo cree: ¡Todo eso es mentira! La verdad es éstá: ¡Yo soy precioso para Dios! .

Eres pues singular, irrepetible, inédito. Cuando dices el pronombre personal "yo" pronunciamos la palabra más sagrada después de la palabra Dios. Eres de un valor incalculable, o mejor, has sido comprado con la sangre preciosa de Cristo. De allí, que siendo tan valioso para Dios, Él no quiere que te pierdas en tu vida de egoísmo, de vicios, de pecado. Él desea que todos los hombres se salven. Sólo hay un camino, una solución a tu vida, es Jesús.

Confiesa tus pecados, arrepiéntete y dile: Jesús perdona mis pecados, estoy arrepentido, quiero que seas el Salvador y Señor de mi vida. Esa es la decisión mas importante de tu vida. Jesús ha ingresado a tu corazón para sanarlo, liberarlo pero sobre todo para darte su Salvación.

Ahora que te has encontrado con Jesús y has experimentado su infinito perdón y amor a través de su Santo Espíritu, ya no podrás decir como Felipe: ¡Señor muéstrame al Padre!, sino, ¡Gracias Señor por mostrarme al Padre!. Dios te bendiga hermano.

Bendiciones.

Juan José Bravo Garbay

juanjosebravo@casadejesus.org

www.casadejesus.org

 




Copyright ® 2006 Casa de Jesús
Powered by: e-bys.net